Con la edad, es frecuente que la próstata aumente de tamaño, una condición conocida como hiperplasia prostática benigna. Cuando genera síntomas urinarios que afectan la calidad de vida y no mejoran con tratamiento médico, la resección transuretral de próstata, conocida como RTU, es una de las alternativas quirúrgicas más utilizadas en el mundo.
¿Qué es la RTU de próstata?
Es un procedimiento endoscópico que se realiza sin necesidad de cortes en la piel. El urólogo introduce un instrumento llamado resectoscopio a través de la uretra hasta llegar a la próstata, y desde ahí retira el tejido prostático que está obstruyendo el paso de la orina. No se trata de extirpar toda la glándula, como en la prostatectomía radical, sino de liberar el conducto urinario.
¿Cuándo se recomienda?
- Dificultad para iniciar o mantener el chorro urinario.
- Necesidad de orinar con mucha frecuencia, especialmente por la noche.
- Sensación de vaciado incompleto de la vejiga.
- Infecciones urinarias recurrentes o retención urinaria relacionadas con el crecimiento prostático.
El urólogo determina la indicación tras una evaluación que suele incluir examen físico, estudios de imagen y, en algunos casos, estudios urodinámicos.
¿Cómo es la recuperación?
Al finalizar el procedimiento se coloca una sonda vesical temporal para facilitar la cicatrización y el lavado de la vejiga, que habitualmente se retira entre uno y tres días después. Es normal presentar algo de sangrado leve en la orina durante los primeros días. La mayoría de los pacientes retoma sus actividades cotidianas en un plazo de una a dos semanas, siempre según las indicaciones de su urólogo.
Al tratarse de un procedimiento mínimamente invasivo, sin incisiones externas, la RTU suele asociarse con menor dolor posoperatorio y una recuperación más ágil en comparación con una cirugía abierta, lo que la convierte en una opción frecuente dentro de los programas de cirugía ambulatoria o de estadía corta.
Este artículo tiene fines informativos y educativos, y no sustituye una consulta médica. La necesidad y el tipo de tratamiento para la hiperplasia prostática benigna deben definirse junto a un especialista en urología.
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